La llegada de Julia

  • “Les comparto mi relato y la foto. Siempre gracias”.

    Y después de un disfrutado y tranquilo embarazo, llegue a las 40 semanas.

    Era un jueves 12 de abril.

    Ya había elegido tener un parto en agua, me prepare físicamente, tome mi curso de embarazo en movimiento (clave para la dilatación y aceptación del dolor), y me deje llevar, confíe, tuve fé en mi cuerpo. Mucha gente me cuestionó, se extrañaron de mi decisión, pensaban que no era lo correcto ser tan confiada, decían “algo puede salir mal, no vas a aguantar sin anestesia”. Incluso mi esposo dudó, pero yo nunca. Tuve que cambiar de doctor en la semana 34 porque él no estaba a favor de un parto humanizado y gracias al apoyo e información que recibí de las personas con quienes me preparé para el parto, me encontré con un doctor que compartía mi ideología. Fue una de las mejores cosas que me pasó para mi parto.

    Ese jueves, el doctor dijo que todo estaba bien, que podíamos esperar hasta 10 días más. Y comenzó la impaciencia de todos jajaja. Todos los días escuchaba “¿todavía no?”. Yo sentía paz, sentía a mi bebe moverse, en las clases de yoga le decía “acomódate hija” y ella lo hacía.

En mis caminatas, que esos últimos días fueron muchas, le explicaba, le decía “yo estoy lista mi amor, no tengo miedo, cuando tu estés lista, te espero” y nunca dude. El siguiente jueves llegamos y todo seguía bien. Ya tenía cólicos y el doctor me hizo un tacto para estimular el trabajo de parto. Mi esposo ya desesperado quiso que el sábado comenzáramos la inducción, yo, en silencio, acepte. Llegando a la casa me comunique con mi bebe y le dije “apúrate amor, no necesitamos inducción”. Al día siguiente comenzó mi trabajo de parto, solo, sin dolor, tranquilo.

A partir de ahí pasaron más de 20 horas. Mi estancia en el hospital fue algo que nunca voy a olvidar, mi familia, la familia de mi esposo, mis doulas. Sus voces, sus risas, sentir a mi mamá y mi papá ahí, hicieron mi parto sin dolor. Sentí todo el proceso muy natural, no tuve miedo, mis contracciones no dolían. La paciencia y respeto del doctor fueron mi clave.

Y así, entre risas y platicas, llegue a 9 de dilatación y me metí en la tina. Al sentir el agua tibia todo el peso de mi panza y el cansancio de esas últimas horas desaparecieron. Comenzó mi trabajo de expulsión con el apoyo de mi esposo. Esas horas, porque fueron horas jijiji, pasaron tranquilamente, con mucha paciencia, y dejándome llevar.

Hasta que a la 1 de la mañana del domingo 22 de abril, justos 10 días después, sentí un dolor enorme, el único, y nació mi hermosa Julia. El doctor la puso sobre mi pecho y hasta hoy, hace casi 5 meses no se ha separado de ahí.

En mi experiencia, el parto debe ser acompañado, eso hace la diferencia. Debe ser un evento familiar, es una celebración, la llegada a la vida.”

En MI PARTO te apoyamos para el cuidado de tu salud.


Más Testimonios:

Ana María  Julia   Carmina  Paula   Marcelo  


All Rights Reserved.