La llegada de Paula

  • Para comenzar con nuestra historia, quiero compartir un poco de mi experiencia desde el embarazo y la preparación que tuvimos para el parto. Siendo primeriza, desde el momento en que supimos que estábamos embarazados vinieron a mi mente mil cosas, pero lo que siempre predominó fue el miedo, miedo a no saber qué hacer para tener un embarazo saludable y qué hacer para poder tener un parto natural, ya que no sabía de ningún caso de parto natural a mi alrededor desde que mis amigas comenzaron a tener a sus bebés y en mi mente tenía claro que quería trabajar y luchar por tener un parto natural, ya que tenía noción de los beneficios de éste para la mamá y el bebé.

    Dentro de mi búsqueda, comencé a informarme en internet acerca de todas mis dudas y a leer y leer. Un día de esos en los que te llega la iluminación y al vernos a mí y a mi esposo tan ignorantes y temerosos en los temas del embarazo y todo lo que implica, decidí que lo mejor para nosotros sería tomar un curso psicoprofiláctico que nos ayudara a despejar nuestras dudas, pero sobre todo a prepararnos para la nueva etapa de nuestras vidas que estábamos a punto de comenzar.

    En dicha búsqueda, comencé a recibir mil recomendaciones pero decidí ser yo quien eligiera sin necesidad de recomendaciones y que optaría por la opción que se nos acomodara mejor y así fue, nos decidimos por uno en particular y desde que comenzamos las clases surgió una conexión más entre mi esposo y yo, compartir esos momentos en clase donde nos daban una ligera idea de lo que sería la labor de parto, el parto, etc. nos dimos cuenta de lo que queríamos para la llegada de nuestro bebé, aún sin saber exactamente todo lo que implicaba, decidimos que queríamos que fuera parto en agua.

    Al mismo tiempo que comenzamos el curso comencé con las clases de yoga, las cuales estaba segura que me ayudarían enormemente al momento del parto y conforme pasaba el tiempo me convencía más de ello, era un momento solo para mí y mi bebé que nos relajaba y ayudaba a seguir trabajando para llegar a la meta. Y así transcurrieron los últimos meses de embarazo y también acompañados del seguimiento del Ginecólogo que atendería el parto, el cual desde el primer momento nos animó a seguir adelante con nuestra idea.

    En la semana 38 tuvimos la última consulta con el doctor y nos dijo que todo estaba perfectamente bien, que el momento de la llegada estaba muy cerca y que sería probablemente el domingo de esa semana, a mí me sorprendió mucho la seguridad con la que lo dijo pero no lo creí, ya que yo tenía idea que al ser primeriza tardaría más de las 40 semanas, pero mi esposo estaba convencidísimo de que sería ese día y comenzó a informarle a nuestros familiares y amigos que sería ese día, yo por mi parte solo lo escuchaba aún algo incrédula.

    Al llegar el día tan mencionado por mi esposo, por la madrugada alrededor de las 3 o 4 a.m. entre sueños comencé a sentir un dolor muy fuerte en la espalda baja, pero al ser un dolor desconocido para mí no hice mucho caso y lo atribuía a que el día anterior estuve caminando mucho y casi no tuve descanso, así que seguí durmiendo pero alrededor de las 6 a.m. me desperté para ir al baño como era costumbre hacerlo a esas horas, me di cuenta que estaba comenzando a expulsar el tapón mucoso y me asusté pero a la vez me alegré, en ese momento caí en la cuenta que el dolor en la espalda baja eran contracciones y justo ahí informe a mi esposo que tal y como lo había informado a todo el mundo nuestro bebé nacería ese día.

    Comenzamos a tomar el tiempo entre contracción y contracción antes de llamar al doctor, le marcamos para decirle que tenía contracciones cada 3 o 4 minutos y que el dolor hasta ese momento era bastante soportable, el doctor nos citó en el consultorio a las 9 a.m. para revisarme así que tenía 3 horas para preparar todo y comencé a terminar de empacar mis maletas, finalizar los pendientes antes del bebé y así fue como salimos con pelota de yoga y todo hacia el consultorio, yo estaba tranquila pero a la vez temerosa al no saber qué tanto tiempo nos llevaría la labor de parto y comencé a repasar mis notas sobre el parto que nos dieron en el curso y todo lo que había leído, yo lo único que quería era no tener una labor de parto muy prolongada, que me hiciera desistir en mi deseo de tener un parto sin anestesia, al llegar con el doctor me revisó y nos dio la noticia de que apenas tenía 1 cm de dilatación y que si todo iba normal sería alrededor de las 5 p.m. que estaría lista para ingresar al hospital y nos regresó a nuestra casa, para esto ya habíamos avisado a nuestros familiares que íbamos rumbo al hospital.

    Al regresar a casa las contracciones comenzaron a ser más y más fuertes, yo respiraba y trataba de encontrar una posición que mitigara el dolor tan fuerte que sentía en la espalda con cada contracción y mi esposo me ayudaba en todo momento pero comenzamos a recibir visitas de nuestros familiares en casa y yo sentía una invasión a nuestra privacidad y nuestro momento, así que decidimos regresar al hospital y pedimos al doctor si nos podían ingresar desde esa hora, ya era como la 1 p.m. cuando llegamos y de nuevo me revisó el doctor y apenas tenía 3 cms. de dilatación lo cual me desanimó un poco pero decidí no rendirme y trabajar fuerte para que el proceso se acelerara.

    Ingresando a nuestra habitación comenzamos a hacer ejercicio, caminar, subir y bajar escaleras, etc, haciendo equipo con mi esposo y mis lindas doulas, así nos llevamos un par de horas hasta que recordé que una de ellas había contado en clase de yoga, que una compañera pasó la mayor parte del trabajo de parto en la regadera mitigando el dolor con agua caliente, y le dije a mi esposo que eso quería hacer, en eso me metí a la regadera y todo comenzó a fluir, yo sentí que de ahí todo se aceleró, las contracciones fueron más espaciadas y mucho menos dolorosas, después de eso fue mi doctor a revisarme nuevamente y me dijo ya tienes 8 cms. y estás lista para irnos a la tina y nos fuimos caminando a la sala de parto, al tener ya 13 horas de labor de parto me sentía cansada, pero al saber que estaba cada vez más cerca de tener a mi bebé en mis brazos la energía llegó de nuevo y así continúe con la labor de parto, al principio sola en la alberca y recibiendo en ese momento más que nunca los sabios consejos de mis doulas y mi doctor, fue la etapa más difícil y dolorosa, llegó un momento en el que preguntaba a mi doctor: ¿qué más hago para que ya salga mi bebé? Y él solo me observaba y me decía que lo estaba haciendo bien, yo seguí siempre me instinto, pujaba con mucha fuerza sin conseguir mucho, mi bebé se regresaba y yo estaba desesperándome, hasta que el doctor le preguntó a mi esposo si quería entrar conmigo a la alberca para ayudarme y yo pregunté: Pero ¿y en qué me va a ayudar él?

    Yo creía que nadie podía ayudarme en ese momento, pero estaba muy equivocada, el sentir su apoyo en esas últimas contracciones y sentir que estábamos juntos en ese momento más que nunca me dio el impulso para terminar de sacar las últimas energías que tenía, yo pujaba y pujaba muy fuerte pero no alcanzaba a sostener el pujido para que mi bebé saliera, hasta que mi esposo me dijo “trata de pujar con menos fuerza y concentrarte en sostener el pujido más tiempo” fueron las palabras mágicas que me hicieron que mi bebé saliera en 3 pujos más, sólo recuerdo estar muy concentrada en esas últimas contracciones que sólo sentí cuando el doctor puso a mi bebé en mi pecho y ella comenzó a llorar, sentí una felicidad tan grande que todo el dolor se olvidó, escuchar ese llanto y saber que habíamos llegado juntos a la meta que nos habíamos planteado.

    Si bien es algo que muchas mujeres han hecho, en lo personal me hace sentir muy orgullosa de mi misma y me ha dado mucha seguridad y credibilidad en que puedo ser capaz de lograr muchas más cosas de las que yo creía.

    Al mismo tiempo, sé que nada de eso hubiera sido posible sin la ayuda de mi esposo, mi doctor y mis doulas y agradezco muchísimo haber contado con todos ellos en todo momento para poder tener el parto respetado que tanto anhelamos.

    En MI PARTO te apoyamos para el cuidado de tu salud.


Más Testimonios:

Ana María  Julia   Carmina  Paula   Marcelo  


All Rights Reserved.