La llegada de Ana María

  • “Nunca me sentí más conectada con mi esencia de mujer como en mi trabajo de parto. Todo comenzó el 25 de enero a las 6 am, me despertó un dolor fuerte en la espalda, ni siquiera sospechaba que todo estaba por comenzar y al mismo tiempo por terminar “que enredos”; me levanté al baño y justo al limpiarme vi el famosísimo tapón mucoso, como describir mi impacto jeje, fue como una ola caliente por todo mi cuerpo, mi corazón palpitando al 100 y mi piel chinita, me emocione muchísimo, le grite a mi marido que Ana María ya quería conocernos, él despertó yvino al baño, ver su cara llena de felicidad me motivó a estar tranquila para lo que venía. Regresamos a la recámara para contar el tiempo y la frecuencia de las contracciones.

    Era sábado y mi marido tenía guardia en su trabajo, decidí irme con él para matar un poco el tiempo. A las 9 ya tenía contracciones cada 8 minutos, mientras él terminaba sus pendientes y avisaba que ya no iría al día siguiente, yo aproveché para caminar por los jardines, recuerdo que respiraba profundo abría mis brazos volteaba al cielo y me sentía feliz…. Por fin nos conoceríamos.

Regresamos al depa a las 12, las contracciones ya estaban cada 5 minutos, pero aún tolerables, siempre me sorprendió la exactitud del tiempo; hicimos juntos ejercicios con la pelota y tratamos de descansar viendo la tele. A las 2 le hable a Giovanna mi ginecóloga, contenta me respondió que nos veíamos para las 4:30 en su consultorio, recuerdo que yo juraba que al llegar me diría perfecto ya tienes 5 cm. de dilatación, pero puras ilusiones apenas tenía 2 cm., después de 10 horas con contracciones sólo 2 cm., ahí fue cuando comprendí que iba para largo, platicamos un rato y nos quedamos de ver para la próxima revisión ya en el hospital, cuando los dolores fueran más intensos.

A las 6 de la tarde los dolores seguían igual, fuimos a misa de 7, yo pensando que el domingo ya no iríamos y aparte para encomendarnos a Dios y darle las gracias de tan hermosa bendición. Cuando regresamos al depa, mi marido me hizo un tendido en la sala para que siguiera haciendo ejercicios con la pelota o con mi cuerpo mientras él hacía de cenar, yo solo pensaba en el momento y vivía una a la vez mis contracciones, me sentía segura llena de amor y paciencia para seguir adelante, a las 10 rompí fuente la sensación más extraña jajaja como si un globo dentro de mi explotara, salía y salía agua impresionante y justo en ese momento tendida en el suelo supe lo que era COMENZAR trabajo de parto…. Las contracciones inmediatamente fueron más intensas, mucho dolor, poca movilidad y en ocasiones me invadía un sentimiento de angustia, me intrigaba no saber cómo sería todo lo que faltaba, pero me ayudo mucho vivir cada una como única…

Nos metimos a bañar juntos, con el agua caliente mi marido masajeaba mi cadera y me sostenía en sus brazos en las contracciones, también bromeaba un poco sobre mi tamaño y que verdaderamente no cabíamos en la bañera, al salir preparamos todo y partimos para el hospital, a las 11.30 el camino fue la muerte para mí, ir sentada sin poder moverme era muy desesperante y doloroso; Por fin llegamos, Giovanna iba en camino, por lo que salimos a caminar un poco, Ana María cada vez se movía más y el dolor iba en incremento, recuerdo que tenía muchas náuseas y necesitaba el aire pararespirar, de pronto se iluminó mi cara cuando vi venir por fin a Giovanna y justo cuando llegó con nosotros la recibí con semejante vomitada, pobre me dio muchísima pena.

Pasamos a urgencias me hizo tacto y a las 12 yo tenía solo 5 cm., “angustiante” me sentí decaída, solo 5 cm, rumbo al parto nos encontramos con Faby de DANATAL, me dio ánimos y me dijo que en cualquier momento todo podía cambiar…. En el cuarto volví a tomar una ducha, las contracciones ahora sí estaban en su máximo esplendor, recuerdo decirme a mi misma no luches con el dolor recíbelo y Faby muy linda se encargaba de recordármelo, yo lo único que quería era a mi marido, lo abrazaba con todas mis fuerzas lo olía como si quisiera de repente que nos volviéramos uno solo, entre más cerca de él estuviera mejor me sentía, verlo a los ojos en la contracción me llenaba de paz y aliviaba un poco mi dolor, a las 2 de la mañana ya estaba muy cansada me acosté en la cama…. La peor decisión, las contracciones en esa posición eran la muerte, pero sólo por disfrutar los 2 minutos de descanso que me daba así acostada soporte quedarme allí, era lo máximo, se iba la contracción y la cama era lo más delicioso que había incluso esos 2 minutos, sin las contracciones eran el mejor sueño he podido conciliar en mi vida, Faby constantemente me ofrecía agua y Giovanna en muchas ocasiones acariciaba mi cabello y me tranquilizaba, fue muy reconfortante para mi ver que mi ginecóloga también me daba amor, paciencia y apoyo, nunca lo voy a olvidar sus palabras eran “tranquila bonita lo estás haciendo bien ya te voy a pasar al agua y te vas a sentir mucho mejor”, yo trataba de hablar lo más que podía con Ana María, le pedía ayuda para terminar con el dolor, le echaba porras también a ella y le decía lo mucho que la quería y las ganas que tenía de por fin tenerla en mis brazos. Era casi increíble poder sentirla dentro de mí, bajar y bajar, acomodarse y hacer el trabajo que a ella le correspondía, mi mamá también estaba ahí, tomaba mi mano de vez en cuando y me miraba fijamente a los ojos, uno nunca valora, ama y admira tanto a su madre como cuando vives en carne propia lo que es tener un hijo… desde ese momento nuestra relación cambió por completo, cuanto le agradezco a mi madre darme la vida y amarme tanto.

A las 3 ingresamos al cuarto de expulsión, mientras se llenaba la alberca mi marido y yo nos metimos al baño, yo me senté en la taza y lo veía directo a los ojos, ya no podía más, estaba agotada se lo dije, lo recuerdo y sus palabras siempre me alentaban “ tu puedes eres fuerte, recuerda que va pasar, siempre va pasar, respira” sin duda dio a luz junto conmigo, siempre estuvo tranquilo al 100, ahí junto a mí, y para mi sus brazos eran mi fuerza, su pecho mi tranquilidad y su cuello mi alivio, a cada momento agradecida de tenerlo conmigo y poder ser su mujer. Cuando entramos al agua sin duda el dolor disminuyo en un 80 % fue tan relajante que me quedé dormida, solo me despertaba cuando debía pujar, en ese momento la que estaba conmigo como doula era Diana, recuerdo que le decía ya no puedo y me respondía está bien tranquila esperamos la próxima contracción, descansa, amaba sus palabras era como si solo importara yo en ese momento, todos me apoyaban y daban amor y vaya que se sentía bien eso.

A las 6:45 por fin di a luz, Ana María salió a conocer el mundo, sus ojos estaban tremendamente abiertos, observaba todo pero en especial a nosotros sus papás, fue delicioso sentirla en mis brazos calientita, llena de grasa húmeda, con su mirada directa hacia nosotros, nunca lo olvidaré, estaba tranquila llena de amor y nosotros llenos de entusiasmo, a mí se me quito el dolor por completo y fue como si hubiera recargado batería al 1000, no sentía cansancio al contrario me sentía eufórica, llena de vida, llena de amor y lista para enseñarle el mundo a mi hija.

Muchas personas me preguntan pero por qué tener así a tu bebe, que necesidad de sufrir y sentir dolor, eso no te hace ni más mujer ni mejor madre, y es verdad ni soy más mujer ni mejor madre, lo que si soy es una mujer que respeto su cuerpo, que lo escuchó y que confió plenamente en él, una mujer que luchó junto con su hija, sin abandonarla y ese dolor me sirvió para imprimir en Ana María la lucha, la perseverancia, la fuerza, pero sobre todo el amor y que junto con ella sentí hasta el final su nacimiento, dándole la bienvenida con valor, sintiéndola en cada parte de mi cuerpo.

Agradezco infinitamente a mi ginecóloga Giovanna por esta experiencia, por tanto amor, pero sobre todo por la paciencia, te quiero Giovanna.

También agradezco a Danatal por darme valor sabiduría y confianza en mi cuerpo, las quiero chicas.

Pero sobre todo agradezco a mi marido por parir junto a mí y sostenerme con amor y entrega a cada momento.

En MI PARTO te apoyamos para el cuidado de tu salud.


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