NUTRICIÓN

Los primeros tres meses de embarazo son cruciales en el desarrollo del tu bebé, ya que es cuando se forman todos los órganos, por tanto se debe evitar la exposición a agentes que puedan ser perjudiciales, tabaco por ejemplo, y se debe hacer énfasis en adquirir buenos hábitos nutricios, ten en cuenta que comer bien no significa comer mucho, ni comer por dos. Todos los alimentos tienen un lugar en la dieta, solo debes consumirlos en cantidades apropiadas.

A continuación MI PARTO te hace una serie de recomendaciones que te pueden ayudar a llevar un embarazo saludable:
Es indispensable incluir en la dieta alimentos ricos en fibra como frutas, verduras y leguminosas.
Come de manera frecuente, intenta hacer 5 comidas ligeras, en lugar de 3 grandes. No te saltes comidas.
Incluye en tu dieta diaria verduras de hoja verde, son fuente de ácido fólico, el cual es esencial para el desarrollo de la médula espinal del bebé.
Alterna carne, pollo y pescado ya que son una fuente de proteínas y de hierro.
La leche y sus derivados como quesos, yogur, etc te ayudarán a obtener el calcio que necesitas para mantener sanos tus huesos y los del bebé.
Toma abundante agua durante el día, como mínimo 2 y de preferencia separado de los alimentos.
Se aconseja reducir el consumo de alimentos ricos en grasa, así como disminuir los irritantes como picante y pimienta.
Los alimentos como el salmón y el atún son ricos en ácidos grasos Omega-3, necesarios para el desarrollo del cerebro del bebé.
Si consumes alimentos crudos como huevo, ceviche o sushi, corres el riesgo de que estén contaminados con microorganismos patógenos causantes de infecciones como el cólera o la salmonelosis.
Desinfecta todas las frutas y verduras antes de comerlas.
Consume el huevo entero, pues la yema contiene un nutrimento llamado colina que interviene en la formación del tubo neural del bebé y en el desarrollo de su cerebro. También la encuentras en: cacahuates, betabel, germen de trigo, soya, garbanzos, arroz y lentejas.
Evita el consumo de bebidas alcohólicas. Este tema es muy controversial, lo que sí es un hecho es que bajo ninguna circunstancia se debe abusar de su consumo en el embarazo, jamás hasta llegar a la embriaguez. Esporádicamente te puedes permitir tomar una copa de vino, o media cerveza.
En cuanto al consumo de café, no existen aún pruebas suficientes para aprobar o prohibir su consumo durante el embarazo. Por el momento se ha recomendado limitar su consumo a no más de 200 mg por día. Recuerda que la cafeína no está sólo en el café, también está las bebidas de cola, el chocolate, el mate y el guaraná.

MI PARTO recomienda:
Acude a consulta al dentista para que te realice un chequeo, hacer diagnóstico y tratar cualquier problema dental antes de estar embarazada.
Se muy cuidadosa con tu higiene dental, cepilla por lo menos dos veces al día con pasta de dientes con fluoruro.
Usa hilo dental diariamente.
Limita los bocadillos dulces y ricos en almidón.
Si no te fue posible que acudir a consulta antes del embarazo, lo recomendable es que realices el chequeo en el segundo trimestre, ya que en el tercero puede resultarte incómodo al permanecer acostada durante tiempo prolongado.

EJERCICIO DURANTE EL EMBARAZO
La actividad física durante el embarazo es muy útil. El ejercicio te permite fortalecer el cuerpo en general, además de los músculos que se utilizarán en el parto (abdomen, suelo pélvico, espalda), lo cual te ayuda a disminuir las molestias típicas de esta etapa.

Es recomendable una valoración por tu obstetra antes de tomar la decisión acerca de que tipo de actividad física es la adecuada, si no existe ninguna contraindicación obstétrica, puedes realizar una actividad física regular durante los meses de gestación. Lo ideal sería que cada mujer, en cada embarazo, siguiera un programa de ejercicio individualizado. Este ejercicio debería tener en cuenta las semanas de gestación, la forma física de ese momento y la experiencia, si la hubiera, de un embarazo anterior.

Los beneficios que un adecuado programa de ejercicio aportan a la mujer embarazada son:
Mejora tu postura.
Músculos más fuertes para la preparación para el parto.
Aumenta la capacidad aeróbica.
Mejora la circulación sanguínea, estimulando el retorno venoso, aliviando la fatiga, reduciendo el riesgo de várices y edema (hinchazón) en las extremidades inferiores que se presenta frecuentemente.
Previene calambres.
Evita el sobrepeso.
Mejora la mecánica respiratoria, aumentando la capacidad ventilatoria y reforzando la actividad diafragmática, la cual esta alterada por el aumento del volumen y presión abdominal.
Mejora el gasto cardíaco, aportando mayor cantidad de oxígeno a nivel de los tejidos de la mamá y también del bebé.
Mejora la calidad del sueño, evitando el insomnio.
Reduce la tensión de los músculos que posturalmente se tensan con el embarazo, provocando habitualmente contracturas, y con ello, alivio del dolor de espalda.
Emocionalmente ayuda a relajarse, y a controlar el miedo y la ansiedad.
Mejora del bienestar y de la autoestima.
Además, se ha visto que las mujeres deportistas que continúan practicando deporte durante su embarazo tienen embarazos ligeramente más cortos (-5 días), un periodo de dilatación también más corto, y una menor incidencia de partos quirúrgicos.Y una vez pasado el parto, ayuda a recuperar más rápido la apariencia física que se tenía antes del embarazo.
Entre los ejercicios físicos y deportes más aconsejados para mujeres embarazadas que son sedentarias encontramos las caminatas, bicicleta estática, natación y aerobics de bajo impacto, quedando desaconsejados aquellos que impliquen actividades de impacto o con posibilidad de caídas, tales como lucha, hockey, futbol, montar a caballo, etc, así como aquellos que supongan condiciones ambientales peligrosas (alta presión atmosférica, altas temperaturas, poca concentración de oxígeno), aquellas que conlleven posturas difiíciles, o las que se realicen tumbadas de espalda. No obstante, lo ideal es un programa de ejercicio individual adaptado a las necesidades de la embarazada.

Las precauciones que debes tener al realizar actividad física:
Beber abundante líquido antes, durante y después de hacer ejercicio, para evitar deshidratarte.
Utilizar un sujetador adecuado cuando realices ejercicio.
Mantener siempre una postura correcta inclinando tu pelvis y enderezando la espalda.
El ejercicio en la mujer embarazada no debe producir fatiga. Por ello síntomas como sentirte incómoda, la falta de aire o mucho cansancio deben considerarse para disminuir el nivel del ejercicio. Para ello, debes vigilar la respiración y mantener el habla sin dificultad mientras haces ejercicio.
El ejercicio se recomienda regularmente tres veces por semana. Durante el embarazo, los ejercicios aerobicos no deben exceder de cinco veces por semana para que su cuerpo pueda descansar y recuperarse apropiadamente.
Evitar cualquier tipo de ejercicio que pueda ocasionarle algún trauma abdominal, aunque este sea ligero.
Evitar arquear la espalda.
Evitar las actividades que requieran equilibrio y coordinación precisas. A medida que progrese el embarazo, la coordinación puede verse alterada por el aumento en el peso, el cambio en el centro de gravedad y el aumento de la movilidad en las articulaciones y ligamentos.
Reducir el nivel de ejercicio a medida que progrese el embarazo. El aumento en el peso corporal requerirá de una mayor producción de energía, por lo que se sentirá más cansancio.


Aquí te compartimos algunos tips para que la lactancia tenga un buen comienzo:
Habla con mujeres que han amamantado o que amamantan a sus bebés.
Mira a bebés tomando el pecho.
Asiste a una reunión de la Liga de la Leche.
Obtén los datos de una consultora en lactancia.
Lee sobre lactancia en la revista Lamaze Parents (o pregunta por publicaciones en español).
Compra un libro sobre lactancia.
Recuerda que tu cuerpo sabe amamantar a tu bebé.
Habla con tu proveedor de salud sobre retardar un poco los procedimientos rutinarios del hospital con tu bebé, para que puedas pegarlo a tu piel después del nacimiento.

En las primeras horas
Mantén a tu bebé piel con piel contigo.
Mantente al pendiente de las señales de hambre de tu bebé.
Amamanta a tu bebé dentro de la primer hora siguiente al nacimiento.
Retrasa las rutinas hospitalarias no urgentes hasta después de haber amamantado.
Recuerda que el calostro es muy rico en nutrientes y que el bebé no necesita comer mucho en las primeras horas y días de vida.

En las primeros días
Duerme en el mismo cuarto que el bebé y manténganse juntos el mayor tiempo posible.
No limites el tiempo que el bebé pasa en el pecho y sostenlo en brazos aunque no estés alimentando.
Deja que el bebé vacíe el primer pecho antes de ofrecerle el otro.
Aprende a detectar cuándo tu bebé está tragando la leche.
Vuélvete una mamá segura aprendiendo cómo saber si tu bebé está obteniendo suficiente leche, y confiando en que vas a producir mucha.
Aprende a posicionar tu bebé para un buen agarre.
No utilices biberones ni chupones hasta que la lactancia esté bien establecida.
Sé paciente contigo y con tu bebé mientras ambos aprenden de la lactancia.
Si eliges que tu bebé sea circuncidado, espera a que esto sea en las 24 horas después e insiste en que le den medicamento para el dolor. Prepárate para calmarlo y despiértalo para amamantarlo si es necesario.
Si necesitas ser separada de tu bebé, sácate la leche y almacénala.
No complementes tu leche con leche de fórmula, a menos que haya una evidente razón de salud para hacerlo.

En las primeras semanas
Recuerda que responder a las necesidades de tu bebé no es malcriarlo. Es la única manera en que puedes enseñarlo a confiar en ti.
Duerme en el mismo cuarto que tu bebé y manténganse juntos lo más posible.
Mantén a tu bebé cerquita de ti con un rebozo.
Amamanta a tu bebé cuando de señales de hambre.
Aprende a amamantar acostada para que no tengas que levantarte completamente por las noches.
Sé paciente contigo y con tu bebé mientras aprenden sobre la lactancia.
Mantente confiada, aunque la lactancia comience de manera irregular.
Contacta a un consultor de lactancia si tienes dudas sobre amamantar o sobre si tu bebé está obteniendo suficiente leche.
Recuerda que la leche que produces es lo único que necesita el bebé para estar físicamente nutrido sus primeros 6 meses de vida.

Si no es posible amamantar
En MI PARTO te damos algunos tips para promover el vínculo mamá-bebé si por alguna razón no es posible amamantar:
Duerme en el mismo cuarto que le bebé y manténganse juntos lo más que puedan.
Carga a tu bebé en un rebozo durante el día.
Responde a las necesidades de tu bebé antes de que llore.
Carga a tu bebé en brazos, haz contacto visual, y habla con él cuando lo estás alimentando.
Carga, mira y habla con tu bebé incluso en los periodos cuando no lo estás alimentando.

En MI PARTO te apoyamos para el cuidado de tu salud.

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